La pasión de la desigualdad

Hobbes hizo al respecto un poema más atento que el  de Rousseau: el mal social no proviene del primero al que se le ocurrió decir: “Esto es mío”; proviene del primero al que se le ocurrió decir: “Tú no eres mi igual”. La desigualdad no es la consecuencia de nada, es una pasión primitiva; o, más exactamente, no tiene otra causa que la igualdad. La pasión por la desigualdad es el vértigo de la igualdad, la pereza ante la tarea infinita que ésta exige, el miedo ante lo que un ser razonable se debe a sí mismo. Es más fácil compararse, establecer el intercambio social como ese trueque de gloria y de menosprecio donde cada uno recibe una superioridad como contrapartida de la inferioridad que confiesa.

(…)

De este modo, el mundo social no es simplemente el mundo de la no-razón, es el de la sinrazón, es decir, el de una actividad de la voluntad pervertida, poseída por la pasión de la desigualdad. Los individuos, al conectarse los unos a los otros en la comparación, reproducen continuamente esta sinrazón, este atontamiento que las instituciones codifican y que los explicadores solidifican en los cerebros.

Jacques Rancière, Le maître ignorant . Cinq leçons sur l´emancipation intellectuelle, 1987. Laertes, 2010 (Trad. Núria Estrach)

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One Response to La pasión de la desigualdad

  1. Me so horny dice:

    All in all is all we are

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