Las bases del imperio

Cómo los Reyes Católicos, creadores del estado moderno hispánico, fueron simultáneamente los artífices de su propia destrucción al desconfiar de la burguesía -de origen converso en gran parte-, expulsar a los judíos y menospreciar la industrialización, es fenómeno fascinante para el historiador. Incomprensible debió ser también para sus protagonistas, quienes recurren a una explicación religiosa, a lo divino, que si no totalmente satisfactoria, es al menos la única que pueden alegar al respecto. El imperio hispánico se monta así sobre bases irracionales y autocorrosivas.

Blanco, C.; Rodríguez, J.; Zavala, I: Historia social de la literatura española (en lengua castellana), 1978.

5 respuestas a Las bases del imperio

  1. Una opinión:
    “estado (moderno) hispánico” / ¿estado moderno español?
    “en lengua castellana” / ¿en español, lengua española?

    Yo no hablo castellano y muy poca gente lo habla. Yo, y me alegro, hablo español como cerca de 500 millones de personas (bueno, resta los que hablan castellano). Sé que no te gustan los emoticonos…

    Un beso,
    Juanma

    PS
    !Ups! Me ha quedado un poco Torrente.

    • El libro es de 1978 y creo que esa aclaración parentética está llena de buenas intenciones al pretender ser lo menos hiriente posible con el uso del término “literatura española”, teniendo en cuenta que en España hay otras literaturas.

      Lo de “castellano” es pura metonimia de la cuna. El hecho de que el nombre de una lengua hablada en tantos países y que convive en un mismo país con otras lenguas del mismo estatus histórico coincida con el nombre de un Estado-nación no deja de generar inseguridades en quienes lo usan.

      En cualquier caso, es un debate antipático, cocido al fuego de una historia compleja y endiablada en cuanto a territorios, identidades y culturas… Un debate en el que a mí -ignorante de esas susceptibilidades mutantes- siempre se me escapa algo.

      Besos

      • Pues sí, así es…, sin embargo, pensemos que cuando nombramos la lengua que hablamos en otro idioma siempre decimos “español” (“spanish”, “spanisch”, “spagnolo”, etc.), y siempre hablamos de “español para extranjeros”, nunca de “castellano para extranjeros”. Personalmente me siento tan lejos de la metonimia/cuna castellana como de la metonimia/cuna latina. Pero qué le vamos a hacer, la cuestión de los territorios, las identidades y las culturas siempre se cruza. Y bueno, a currar, que entre identidades ando (coincidencias): “hispano” vs. “latino” (veremos que sale de ahí…). Ya ves, coincidencias extrañas. Un beso y buen día.
        Juanma

  2. Ah, y claro: “sobre bases irracionales y autocorrosivas”, me gusta.
    Otro beso

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