Trances proustianos (via Samuel Beckett) #4

LOS TRES ÁRBOLES AVISTADOS CERCA DE BALBEC DESDE EL CARRUAJE DE MADAME DE VILLEPARISIS

Vi cómo se alejaban los árboles, agitando desesperadamente sus brazos, cual si me dijeran: “Lo que tú no aprendas hoy de nosotros nunca lo podrás saber. Si nos dejas caer otra vez en el camino ese desde cuyo fondo queríamos izarnos a tu altura, toda una parte de ti mismo que nosotros te llevábamos volverá por siempre a la nada.” Y, en efecto, aunque más adelante encontré otra vez esa clase de placer y de inquietud que acababa de sentir, y una noche me entregué a él -tarde, sí, pero para siempre-, ello es que nunca supe lo que querían traerme esos árboles ni dónde los había visto. Y cuando el coche cambió de dirección, les volví la espalda  y dejé de verlos, mientras que la señora de Villeparisis me preguntaba por qué estaba tan preocupado; me sentía tan triste como si acabara de morírseme un amigo, de morirme yo mismo, de renegar a un muerto o a un Dios.

En busca del tiempo perdido, II. A la sombra de las muchachas en flor.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: