L’imperfection incurable dans l’essence même du présent

La perfección, gramaticalmente, es el aspecto de las acciones acabadas. ¿En qué momento se produjo el salto, comúnmente hablando, de la perfección como algo simplemente concluido a la perfección como algo perfectamente concluido? ¿O fue en la otra dirección, con el mito de la Creación? Lo concluido sería entonces, desde el origen, oh, perfecto.

Muchas formas verbales llevan en su nombre la marca del tiempo y la del aspecto. El pretérito imperfecto, por ejemplo, es un tiempo pasado (pretérito) cuyo aspecto es, grosso modo, inconcluso (imperfecto): “Brillaba la espuma de las olas en Balbec”.

Es con este foco gramático que retomo uno de los sintagmas más proustianos de Proust: “L’imperfection incurable dans l’essence même du présent”.

Para Proust el presente es imperfecto por definición: siempre contaminado de expectativas, uno nunca está a la altura de aprehenderlo. Está claro que no se refería a la gramática, y sin embargo, es precisamente su aspecto inacabado y durativo lo que condena “incurablemente” al momento presente a su inaprehensible imperfección.

2 respuestas a L’imperfection incurable dans l’essence même du présent

  1. Oblablà dice:

    “¿Qué es para mí, el momento presente? Es propio del tiempo que transcurre; el tiempo ya transcurrido es el pasado y llamamos presente al instante que transcurre. Pero no se trata de un instante matemático. Sin duda hay un presente ideal, puramente concebido, límite indivisible que separa el pasado del porvenir. Pero el presente real, concreto, vivido, ese al que me refiero cuando hablo de mi percepción presente, ese ocupa necesariamente una duración”.
    Henri Bergson

    Bergson, cuya boda apadrinó un joven Proust, ya hablaba de esa impermeabilidad entre una y otra categoría (la perfecta y la imperfecta) y apuntaba a la “incurable” afición del lenguaje y las matemáticas por los conceptos sólidos y estancos. A mí, al leer tu post, me ha venido a la mente cómo los verbos rusos cambian de nombre y el modo de conjugarse según sea su aspecto perfectivo o imperfectivo, como si la acción fuese distinta según se viva desde dentro del instante o desde fuera. Por ejemplo, al igual que la acción de buscar se perfecciona en encontrar, la pareja perfectiva de vivir sería morir, pues se entiende que sólo con la muerte se perfecciona la acción de vivir.
    Y me pregunto, ¿qué diría un hablante de lenguas orientales?

  2. Muchas gracias por tu interesante comentario.
    A mí también me vino a la mente la “durée” bergsoniana mientras escribía esto, aunque en realidad no he leído su obra.
    El logro de Proust es que por medio de la memoria involuntaria vuelve permeable lo impermeable y se instala en esa durée a través del tiempo, dinamitando la oposición perfecto/imperfecto.
    Siempre me ha interesado mucho la cuestión que planteas al final sobre las lenguas y en qué medida estas condicionan nuestro pensamiento.

    Un saludo

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