Xin Yin – Venus after Botticelli, 2008

5 marzo, 2016

Venus after Botticelli Xin Yin, Guillaume Duhamel 2008


La donna angelicata: viaje hacia la nada

29 septiembre, 2013

Es frecuente contrastar los dos grandes sonetos españoles sobre el tópico clásico del carpe diem que Garcilaso y Góngora dirigen a la donna angelicata desde el Renacimiento y el Barroco. Ambos sonetos contienen en sus dos cuartetos iniciales una descriptio puellae selectiva y fragmentaria con los elementos y atributos del ideal clásico femenino.

venus_botticelli_detail ojos

La descripción de la donna angelicata remite a una imagen cultural codificada que deja poco espacio a la imaginación, de tal manera que el único juego posible reside en lo no dicho, que genera sonoros huecos vacíos. La versión garcilasiana de este catálogo de miembros femeninos es armoniosa e impresionista, mientras que la gongorina resulta espasmódica y cubista.

venus_botticelli_detail boca

Representación renacentista garcilasiana (sin boca, sin nariz):

-la color del gesto (de rosa y azucena)

-el mirar ardiente, honesto (que enciende el corazón y lo refrena)

-el cabello (que en la vena del oro se escogió y que el viento mueve, esparce y desordena)

-el cuello (hermoso, blanco, enhiesto)

Representación barroca gongorina (sin ojos, sin nariz):

-cabello (oro bruñido)

-frente (lilio bello)

-cuello (luciente cristal)

-labio (clavel temprano)

Elementos comunes: un esbozo vacío de cuello y cabello, sin rostro, sin cabeza.

Una mujer de cuello blanco y cabellos rubios -envidiados por el sol- recorre los siglos de oro de la poesía española dividida entre el rubor juvenil, la incitación al goce y el pánico mortal. Importada de Italia, esta criatura imposible, enésimo eco del mármol de Helena de Troya, engendro de flores, ángeles, vírgenes y ninfas, viaja en wargburiano movimiento a través de dos ejes: uno vital, de la juventud a la muerte y otro artístico, de la inocencia y frescura poética a la maestría y desintegración formal.

botticelli-primavera-detalle 1482

Si Garcilaso advierte a la joven de mirar ardiente-honesto que “todo lo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre”, Góngora enciende una mecha dinamitera que avanza geométricamente por todo el soneto hasta la explosión semántica del último verso:

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

¡Por eso no tiene ojos! ¿Qué clase de mirada se asomaría a ellos? Después de este final, es difícil rescatar a la donna angelicata intacta, por más que se vuelva en bucle al primer verso mientras por competir con tu cabello.


Sandro Botticelli: Madonna del Magnificat

27 junio, 2011

En la escena representada en este tondo todos están deliciosamente poseídos por la plenitud  del círculo. Sus cabezas y sus cuerpos parecen estar flotando graciosamente en el éter o apenas apoyados en las curvas de la invisible música del aire. La Virgen moja la pluma para continuar la escritura del salmo del Magnificat; el Niño, iluminado sobre su regazo, parece guiar su mano e inspirarla con el tacto; dos ángeles la coronan cuidadosamente entre telas que ondean transparentes; otro ángel le sujeta el tintero y la mira atentamente, otro sostiene el libro distraído; el quinto ángel se reclina cariñosamente  sobre estos dos últimos, la cabeza apoyada sobre uno, el brazo sobre el otro. El círculo se  reconcentra en la granada que sostiene en la mano izquierda el Niño, símbolo de la vida eterna. Y detrás de todos ellos, el río avanza en un suave serpenteo hacia el punto central del cuadro.


Psycho

11 mayo, 2011

A veces me parece que, como psicohistoriador, he intentado diagnosticar la esquizofrenia de la cultura occidental a partir de sus imágenes en un reflejo autobiográfico. La Ninfa extática (maniaca), por un lado, y el dios fluvial en duelo (depresivo), por otro.

Aby Warburg, nota del 3 de abril de 1929, citada por E. H. Gombrich en Aby Warburg. Una biografía intelectual, 1970.


Imitando las llamas

1 mayo, 2011

“Los movimientos de los cabellos, crines, ramas, hojas y vestimentas deleitan expresados en una pintura. Me gusta que los cabellos se muevan en los que llamé siete modos; así, se giran casi formando nudos, hienden el aire imitando las llamas, van ondeando unos sobre otros; unas veces hacia un lado y otras hacia otro.”

Leon Battista Alberti, De pictura, 1435.

(Via Georges Didi-Huberman, La imagen superviviente. Historia del arte y tiempo de los fantasmas según Aby Warburg, 2002.)


Quattrocento

28 abril, 2011

¿Qué hace, en El nacimiento de Venus, la Hora (o la Gracia) con su ropa al viento y su gran capa movida? Un iconógrafo atento a la storia dirá que acoge a Venus en la orilla y le tiende una vestidura para cubrir su denudez. Warburg dirá, además, que danza a la derecha del cuadro. ¿Qué hacen Céfiro y Cloris (o Aura)? Warburg dirá que, además de ser el origen de una brisa que empuja a la concha de Venus hacia la orilla, danzan enlazados, aunque sea en el aire. ¿Qué hace la propia Venus? Danza inmóvil ante nosotros, es decir, hace de su simple pose una coreografía del cuerpo expuesto.

¿Qué hacen los personajes de la Primavera? Todos danzan.

¿Qué hacen las sirvientes de Ghirlandaio en el ciclo de Santa Maria Novella, aparte de verter agua en un cántaro o traer una bandeja de frutas?

Danzan también (…)

Georges Didi-Huberman, La imagen superviviente. Historia del arte y tiempo de los fantasmas según Aby Warburg, 2002. Trad. Juan Calatrava, 2009.


La generosidad perfecta

27 abril, 2011

Y cómo gustaría ver a aquellas tres hermanas, llamadas Aglaya, Eufrósine y Talía, en el modo en que se pintaban , unidas por las manos, riendo, con telas  sueltas y transparentes, mostrando así la generosidad, que una de las hermanas da, otra recibe y la tercera devuelve, como los tres grados de la generosidad perfecta.

Leon Battista Alberti, citado por Aby Warburg en “El nacimiento de Venus” y  “La Primavera” de Sandro Botticelli. Una investigación sobre las representaciones de la Antigüedad en el primer Renacimineto italiano, 1893.