“The Rule” (DTWOF, Alison Bechdel/Liz Wallace)

29 mayo, 2016

“The Rule”, que dio lugar a lo que hoy se conoce como el “Bechdel Test”, salió de una tira cómica que apareció en el año 1985 en la colección DTWOF (Dykes To Watch Out For), de Alison Bechdel. En ella, se formula la regla que se le había ocurrido a  Liz Wallace, amiga de la autora. Dos mujeres se plantean ir al cine y una le explica a la otra que rechaza ver películas en las que no se cumplan tres simples requisitos:

  1. que haya al menos dos personajes femeninos
  2. que hablen entre sí
  3. de algo que no sea un hombre.

Es evidente que la lista de películas que no superan el test es larga, demasiado larga.

 (Oh, qué difícil. Cuán estrechas son las puertas de la corrección.)

The Rule_ Dykes To Watch Out For- Alison Bechdel

Lo primero que tenemos que hacer para entender el verdadero sentido de esta magnífica herramienta es darle la vuelta y cambiar el género en los requisitos, para (naturalmente) encontrar que en la inmensa mayoría de las películas a lo largo de la historia del cine hasta hoy (1) hay al menos dos hombres (2) que hablan entre sí  (3) de algo que no es una mujer. Y entonces se manifiesta diáfanamente que lo que resulta tan raro, rígido y estrecho para aplicar entre mujeres, es lo más natural del mundo entre hombres.

Este excelente detector de ideologías hegemónicas disfrazadas de naturalismo debería aplicarse a cada película, no como limitación ni obligación a la hora de contar una historia, sino como la infalible e irreversible herramienta de análisis que es. Que sigan fabricando las películas que les dé la gana, pero dejemos ya de consumir imaginarios construidos como si fueran la cosa más natural del mundo. Basta.

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Desear la revolución (o no)

26 julio, 2014

BERNARD-HENRI LEVY: ¿Desea usted la revolución? ¿Desea algo que exceda al simple deber ético de luchar, aquí y ahora, junto a los locos y los prisioneros, los oprimidos y los miserables?

MICHEL  FOUCAULT: No tengo respuesta para eso. Pero creo que si queremos hacer una política que no sea de politicastros, debemos preocuparnos de averiguar con la máxima honradez posible si la revolución es o no deseable. Habrá que explorar esa terrible madriguera en donde puede acabar la política.

“No al sexo rey”, 1977.


Un diálogo sobre el poder, 1972

21 julio, 2014

DELEUZE: (…) Toda clase de categorías profesionales van a ser invitadas a ejercer funciones policiacas cada vez más precisas: profesores, psiquiatras, educadores de toda clase, etc. (…) Entonces, frente a esta política global del poder, se dan respuestas locales, contrafuegos, defensas activas y a veces preventivas. (…)

FOUCAULT: Esta dificultad, nuestro embarazo para encontrar las formas adecuadas de lucha, ¿no proviene de que aún ignoramos lo que es el poder? Después de todo, ha sido preciso esperar al siglo XIX para saber lo que era la explotación, pero quizá todavía no sabemos qué es el poder. Marx y Freud quizá no bastan para ayudarnos a conocer eso tan enigmático, a la vez visible e invisible, presente y oculto, ocupado en todas partes, que se llama el poder. La teoría del Estado, el análisis tradicional de los aparatos del Estado, no agotan sin duda el campo de ejercicio y funcionamiento del poder. Actualmente este es el gran desconocido: ¿quién ejerce el poder?, ¿dónde lo ejerce? Hoy sabemos aproximadamente quién explota, hacia dónde va el beneficio, por qué manos pasa y dónde se vuelve a invertir, mientras que el poder… Sabemos perfectamente que no son los gobernantes quienes detentan el poder. (…) Asimismo sería preciso saber hasta dónde se ejerce el poder, mediante qué relevos y hasta qué instancias, a menudo ínfimas, de jerarquía, control, vigilancia, prohibiciones, coacciones. En todo lugar donde hay poder, el poder se ejerce. Nadie, hablando con propiedad, es su titular y, sin embargo, se ejerce en determinada dirección, con unos a un lado y los otros en el otro; no sabemos quién lo tiene exactamente, pero sabemos quién no lo tiene.


La clase sacerdotal y el topos guerrero

14 mayo, 2014

Los sistemas ideológicos son ficciones (…) Cada ficción está sostenida por un habla social, un sociolecto con el que se identifica: la ficción es ese grado de consistencia en donde se alcanza un lenguaje cuando se ha cristalizado excepcionalmente y encuentra una clase sacerdotal (oficiantes, intelectuales, artistas) para hablarlo comúnmente y difundirlo.

(…) Estamos todos capturados en la verdad de los lenguajes, es decir, en su regionalidad, arrastrados en la formidable rivalidad que reglamenta su vecindad. Pues cada habla (cada ficción) combate por su hegemonía y cuando obtiene el poder se extiende en lo corriente y lo cotidiano volviéndose doxa, naturaleza: es el habla pretendidamente apolítica de los hombres políticos, de los agentes del Estado, de la prensa, de la radio, de la televisión, incluso el de la conversación; pero fuera del poder, contra él, la rivalidad renace, las hablas se fraccionan, luchan entre ellas. Una despiadada tópica regula la vida del lenguaje; el lenguaje proviene siempre de algún lugar: es un topos guerrero.

Roland Barthes, El placer del texto, 1974.


Narrar #2 (constelaciones)

6 diciembre, 2013

Cada narración tiende a simplificar los elementos, aunque sean contradictorios, en un todo coherente; así es como se han escrito las Historias y como se convierten en disciplinas de estudio.  Últimamente esta tarea narrativa encuentra obstáculos cada vez más notables: las “verdades” no siguen siendo verdades por mucho tiempo, y los medios de comunicación son responsables de una nueva comprensión de la “Historia” y de la actualidad, donde nada puede estabilizarse y todo interactúa creando continuas transformaciones. Para comprender esta dinámica en cierto modo debemos renunciar a narrar, intentando descubrir los puntos de algo parecido a una constelación, sin pretender alinearlos.

Silvestra Marinello: “Cine y sociedad en los años de oro del cine soviético“, Historia general del cine, vol. V., 1997.


Deutschland, 1945

28 marzo, 2013

Lo que ven supera en horror a cuanto pudo concebir la imaginación humana. Hablo de nuestra deshonra, de nuestra ignonimia. ¿Es acaso pura hipocondría decirse que todo lo alemán, incluso el espíritu alemán, el pensamiento alemán, la palabra alemana se encuentran manchados y puestos en entredicho por esta deshonrosa exhibición? ¿Es acaso signo de susceptibilidad enfermiza preguntarse cómo podrá en el futuro “Alemania”, bajo cualquiera de sus formas, tomarse la libertad de intervenir en las cosas humanas?

Thomas Mann: Doktor Faustus, 1947


Política extática

21 octubre, 2012

La verdadera política, la política extática comienza aquí. Con una risa brutal y envolvente. Con una risa que deshace todo el pathos que emana de los supuestos problemas de “desempleo”, “inmigración”, “precariedad” y “marginación”.

No existe el problema social del desempleo, sino sólo el hecho metafísico de nuestra desocupación.

No existe el problema social de la inmigración, sino sólo hecho metafísico de nuestra extranjería.

No existe la cuestión social de la precariedad o de la marginación, sino esta realidad existencial inexorable: que estamos completamente solos, solos para diñarla ante la muerte,

que todos somos, desde la eternidad, seres finitos.

Que cada cual juzgue qué ocurre aquí con los asuntos serios o con la distracción social.

Teoría del Bloom, 2000, Tiqqun.