L’éthique même

14 febrero, 2016

Mais apprendre à vivre, l’apprendre de soi-même, tout seul, s’apprendre soi-même à vivre («je voudrais apprendre à vivre enfin ») n’est-ce pas, pour un vivant, l’impossible? N’est-ce pas ce que la logique elle-même interdit? Vivre, par définition, cela ne s’apprend pas. Pas de soi-même, de la vie par la vie. Seulement de l’autre et par la mort. En tout cas de l’autre au bord de la vie. Au bord interne ou au bord externe, c’est une hétérodidactique entre vie et mort.

Rien n’est plus nécessaire pourtant que cette sagesse. C’est l’éthique même: apprendre à vivre – seul, de soi-même.

Giotto_ esperanza, 1306(Pero aprender a vivir, aprender de sí mismo, completamente solo, enseñarse a sí mismo a vivir (“Quisiera aprender a vivir por fin”), ¿no es eso lo  imposible para un ser vivo? ¿No es algo que prohibe la lógica misma? Vivir, por definición, no es algo que se aprenda. No es algo que se aprenda de uno mismo, ni que se aprenda de la vida o lo enseñe la vida. Solo del otro y por la muerte. En todo caso, del otro en el borde de la vida. En el borde interior del borde exterior, es una heterodidáctica entre la vida y la muerte.

Y sin embargo nada hay más necesario que esta sabiduría. Es la ética misma: aprender a vivir, solo, de sí mismo y por sí mismo.)

Jacques Derrida: Spectres de Marx, 1993.


Padua, 1305

21 enero, 2013

Dante Alighieri_Detalle del fresco del Paraiso en la capilla dell Bargello, Florencia, atribuido a Giotto.

Durante un rato sentada esperando imagino un encuentro entre los florentinos Giotto di Bondone y Dante Alighieri en Padua a comienzos del siglo XIV. Me entretengo en recrear la plaza, en calibrar el grado de cercanía entre ellos, en la conversación sobre algún detalle del Juicio Final, en el atuendo, en la cara de Dante, en el físico de Giotto, en los ojos de ambos, viéndose.


Cappella degli Scrovegni

9 diciembre, 2012

Detalle del Juicio Final, Giotto di Bondone - Enrico Scrovegni ofrece la capilla a las tres Marías, h. 1306

Al borde del abismo del séptimo círculo del infierno, sentados sobre arena ardiente y asediados por una lluvia de fuego, Dante condenó a los que pecaron de avaricia y usura.  Entre varios florentinos, agoniza uno de Padua que, con toda probabilidad, es el banquero y prestamista Reginaldo Scrovegni. Para expiar los pecados del padre, en el año 1300, su hijo mandó construir la Cappella degli Scrovegni, dedicada a la Virgen de la Caridad y decorada con los extraordinarios frescos de Giotto di Bondone, que inmortalizó a Enrico Scrovegni en el Juicio Final entre los salvados, en el acto de entrega de la capilla a las tres Marías.


Il compianto su Cristo morto

12 julio, 2012


Andrei Rublev #1

6 septiembre, 2011

Parece un Giotto, pero es Tarkovski.


Quién, si yo gritara

10 junio, 2011

¿Quién, si yo gritara, me oiría entre los coros de los ángeles? Y suponiendo que me tomara uno de pronto hacia su corazón, me fundiría con su existir más fuerte. Porque lo bello no es sino el comienzo de lo terrible, que todavía apenas soportamos, y si lo admiramos tanto, es porque, sereno, desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible.

Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino, Primera Elegía, enero 1912.


Giotto

30 mayo, 2011

“Juicio Final”, 1306.

Escenas de la vida de Cristo: La entrada en Jerusalén, 1304-1306.