Jaime Gil de Biedma – Arte poética

28 febrero, 2016

A Vicente Aleixandre

La nostalgia del sol en los terrados,
en el muro color paloma de cemento
—sin embargo tan vívido— y el frío
repentino que casi sobrecoge.

La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.

Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.

Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades —o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común

cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.

Las personas del verbo, 1982


Días pensando en este poema de Sebald, con su conato de traducción reposando en la estepa del documento Sin título 1 mirándome todo el rato desde el fondo de mi portátil

4 noviembre, 2015

Schwer zu verstehen
ist nämlich die Landschaft,
wenn du im D-Zug von dahin
nach dorthin vorbeifährst,
während sie stumm
dein Verschwinden betrachtet.

(Ausgewählte Gedichte, 1964-2001)

Difícil de entender
resulta así el paisaje,
cuando en un tren rápido
por delante de él pasas
de un lugar a otro,
mientras él contempla mudo
tu desaparición.

(Trad. caminosdispersos)


Roland Barthes, 1975

10 agosto, 2015

Tengo una enfermedad: veo el lenguaje.


La habitación de Arlés (Vincent van Gogh, 1888)

26 enero, 2015

Las paredes son de un violeta pálido. El suelo es de baldosas rojas.
El armazón de la cama y la silla son del amarillo de la mantequilla fresca.
La sábana y las almohadas son verde limón muy claro.
La colcha, rojo escarlata.
La ventana verde.
El tocador, naranja; la palangana, azul.
Las puertas, lila.
Y eso es todo. Nada en esta habitación, con sus postigos cerrados.
La solidez de los muebles debería expresar también ahora un reposo imperturbable.
Retratos en la pared y un espejo y una toalla de mano y algo de ropa.
El marco, como no hay blanco en el cuadro, será blanco.

(Les murs sont d’un violet pâle. Le sol – est à carreaux rouges.
Le bois du lit et les chaises sont jaune beurre frais.
Le drap et les oreillers citron vert très clair.
La couverture rouge écarlate.
La fenêtre verte.
La table à toilette orangée, la cuvette bleue.
Les portes lilas.
Et c’est tout – rien dans cette chambre à volets clos.
La carrure des meubles doit maintenant encore exprimer le repos inébranlable.
Des portraits sur le mur et un miroir et un essuie mains et quelques vêtements.
Le cadre – comme il n’y a pas de blanc dans le tableau – sera blanc.)


Sobre el mar

20 octubre, 2014

Mi locus amoenus nunca fue un prado, es un lecho marino. Ese es mi lugar imaginado, deseado y gozado. Los bosques, los montes y los ríos son lugares de otros, lugares leídos, lugares recreados, pero el mar es mío desde que recuerdo.

Acostada sobre el agua, floto sin esfuerzo mientras mis ojos surcan la profundidad celeste y escucho mi respiración entre las cascadas que emanan de los movimientos de mis brazos. Evitando enredarme en pensamientos, juego con las palabras e intento articular un sintagma poéticamente digno que designe este prodigioso lecho acuático en el que me mezco en pleno octubre.

Al poco, mi cuerpo vara sobre una roca lisa llena de musgo.


Literatura

5 mayo, 2014

Pero la lengua, como ejecución de todo lenguaje, no es ni reaccionaria ni progresista, es simplemente fascista, ya que el fascismo no consiste en impedir decir, sino en obligar a decir. (…)

En ella ineludiblemente se dibujan dos rúbricas: la autoridad de la aserción, la gregariedad de la repetición. (…)

A partir del momento en que enuncio algo, esas dos rúbricas se reúnen en mí, soy simultáneamente amo y esclavo (…)

En la lengua, pues, servilismo y poder se confunden ineluctablemente.

Desgraciadamente, el lenguaje humano no tiene exterior: es un a puertas cerradas. Solo se puede salir de él al precio de lo imposible: por la singularidad mística, según la describió Kierkegaard (…); o también por el amén nietzscheano (…)

Pero a nosotros, que no somos ni caballeros de la fe ni superhombres, solo nos resta, si puedo así decirlo, hacer trampas con la lengua, hacerle trampas a la lengua. A esta fullería saludable, a esta esquiva y magnífica engañifa que permite escuchar a la lengua fuera del poder, en el esplendor de una revolución permanente del lenguaje, por mi parte yo la llamo: literatura.

Roland Barthes, Lección inaugural de la cátedra de Semiología Lingüística del Collège de France, pronunciada el 7 de enero de 1977.


σωφροσύνη σωφροσύνη σωφροσύνη σωφροσύνη

18 enero, 2014

Verbal continence is an essential feature of the masculine virtue sophrosyne (“prudence, soundness of mind, moderation, temperance, self-control”) that organizes most patriarchal thinking on ethical or emotional matters. Woman as a species is frequently said to lack the ordering principle of sophrosyne. (…)

Lately I have begun to question the Greek word sophrosyne. I wonder about this concept of self-control and whether it really is, as the Greeks believed, an answer to most questions of human goodness and dilemmas of civility. I wonder if there might not be another idea of human order than repression, another notion of human virtue than self-control, another kind of human self than one based on dissociation of inside and outside. Or indeed, another human essence than self.

Anne Carson, “The Gender of Sound”, Glass, Irony and God, 1992.