Quelqu’un, vous ou moi, s’avance et dit: je voudrais apprendre à vivre enfin.

28 diciembre, 2015

Alguien, usted o yo, da un paso adelante y dice: Quisiera aprender por fin a vivir.

Jacques Derrida: Spectres de Marx, 1993.


Waiting

17 diciembre, 2015

Estragon: Let’s go.
Vladimir: We can’t.
Estragon: Why not?
Vladimir: We’re waiting for Godot.
Estragon: (despairingly). Ah!


Amapola y Memoria, 1952

1 noviembre, 2015

Paul_Celan_'Mohn_und_Gedaechtnis'_1952


Ernst Toller, 1933

21 octubre, 2015

Wo seid ihr, meine Kameraden in Deutschland?
Ich sehe die Tausende, die den Verlust der Freiheit, die Brandmarkung des Geistes lärmend und festlich feiern.
Die Tausende, die betrogen und getäuscht, in Wahrhaftigkeit glauben, das Reich der Gerechtigkeit auf Erden sei nahe.
Die Tausende, die sich sehnen, der geopferten Jugend Deutschlands in Flandern es gleichzutun und jubelnd und singend in den Tod zu marschieren.
Wo seid ihr, meine Kameraden?
Ich sehe euch nicht, und doch weiß ich, ihr lebt. Im Weltkrieg war ein Mann, unter Millionen ein Mann, die Stimme der Wahrheit und des Friedens, und das Grab des Zuchthauses konnte die Stimme Karl Liebknechts nicht ersticken.
Heute seid ihr seine Erben.
Ihr habt die Furcht überwunden, die den Menschen demütigt und erniedert. In stiller unermüdlicher Arbeit achtet ihr nicht Verfolgung und Mißhandlung, Gefängnis und Tod.
Morgen werdet ihr Deutschland sein.


(¿Dónde estáis, camaradas míos en Alemania?
Veo a miles que celebran, con ruido y ceremonia, la pérdida de la libertad, estigma del espíritu.
A miles que, engañados y confundidos, creen verdaderamente que el Imperio de la justicia sobre la tierra está próximo.
A miles que, cantando y gritando de júbilo, anhelan desfilar hacia la muerte emulando a la juventud alemana sacrificada en Flandes.
¿Dónde estáis, camaradas míos?
No os veo; y sin embargo, sé que estáis vivos. En la Guerra Mundial hubo un hombre, uno entre millones, voz de la verdad y de la paz. Ni la tumba del presidio consiguió acallar la voz de Karl Liebknecht.
Vosotros sois hoy sus herederos.
Habéis superado el miedo que humilla y degrada a los seres humanos. Trabajáis silenciosa e incansablemente sin prestar atención a la persecución ni al maltrato, a la prisión ni a la muerte.
Mañana vosotros seréis Alemania.)

Eine Jugend in Deutschland, 1933.
Trad. caminosdispersos


Ernst Toller sobre la guerra

17 octubre, 2015

Otto Dix_Sturmtruppe geht unter Gas vor

Dreizehn Monate bleibe ich an der Front, die großen Empfindungen werden stumpf, die großen Worte klein, Krieg wird zum Alltag, Frontdienst zum Tagwerk, Helden werden Opfer, Freiwillige Gekettete, das Leben ist eine Hölle, der Tod eine Bagatelle, wir alle sind Schrauben einer Maschine, die vorwärts sich wälzt, keiner weiß, wohin, die zurück sich wälzt, keiner weiß, warum (…) Der Sinn ist abhandengekommen, was brannte, ist verschlackt, der Schmerz ausgelaugt, der Boden, aus dem Tat und Einsatz wuchsen, eine öde Wüste.

Otto Dix - Transporte de heridos en el bosque de Houthulster

(Llevo trece meses en el frente. Las grandes emociones se vuelven huecas; las grandes palabras se vuelven pequeñas; la guerra deviene cotidianeidad; el servicio en el frente, trabajo diario. Los héroes se tornan víctimas; los voluntarios, encadenados; la vida es un infierno; la muerte, una bagatela; somos todos piezas de una maquinaria que rueda hacia delante, nadie sabe adónde, que rueda hacia atrás, nadie sabe por qué (…) Se ha perdido el sentido de todo esto; lo que una vez ardió ha quedado devastatado, el dolor se ha agotado; el suelo sobre el que se sostenían acción y dedicación, ahora es un desierto baldío.)

Ernst Toller: Eine Jugend in Deutschland, 1933


Convertirse en M. Teste

13 septiembre, 2015

Pourquoi M. Teste est-il impossible? —C’est son âme que cette question. Elle vous change en M. Teste.

(¿Por qué es imposible M. Teste? Esta pregunta es justamente su alma. Lo convierte a uno en M. Teste.)

Paul Valéry, Monsieur Teste, 1919 et 1946.


El Silos, Trieste

31 agosto, 2015

Conocí así por primera vez el Silos, donde vivían acampados miles de refugiados istrianos, dálmatas o de Fiume con nosotros. Era un edificio inmenso de tres pisos, construido durante el imperio de los Habsburgo como depósito de semillas de cereales, con una amplia fachada adornada con un rosetón y dos largas alas entre las que se abría una especie de patio interior, donde los niños iban a jugar en tropel y las mujeres tendían la colada. El exterior de este edificio es aún hoy visible cerca de la estación del tren.

La planta baja, el primer piso y el segundo estaban casi por completo sumidos en la oscuridad. El tercero, en cambio, estaba iluminado por unas grandes claraboyas que había en el techo, que no se podían abrir. En cada piso, el espacio se encontraba subdividido por tabiques de madera en muchos y pequeños compartimentos, llamados box, que se disponían sin interrupción como las celdas de una colmena. Entre ellos se abrían calles principales y callejuelas secundarias de enlace. (…)

Entrar en el Silos era como entrar en un paisaje vagamente dantesco, en un nocturno y humeante purgatorio. De los box se elevaban vapores de cocción y olores disparatados, que se unían hasta formar uno intenso, característico, indescriptible, una mezcla dulzona y rancia de olor a sopa, a coles, a fritos, a sudor y a hospital.

Marisa Madieri, Verde agua, 1987.
Trad. Valeria Bergalli