Si aún sois piedras

2 diciembre, 2016

Interrupción Aquí hay esperanzas; pero ¿qué veréis y oiréis de ellas si no habéis experimentado en vuestra propia alma brillo y ardor y auroras? ¡Yo solo puedo recordar, no puedo hacer más! ¿Mover las piedras, convertir a los animales en hombres: es eso lo que queréis de mí? ¡Ay, si aún sois piedras y animales, buscad primero a vuestro Orfeo!

F. Nietzsche: La gaya ciencia, 1887.

Zwischenrede. — Hier sind Hoffnungen; was werdet ihr aber von ihnen sehen und hören, wenn ihr nicht in euren eigenen Seelen Glanz und Gluth und Morgenröthen erlebt habt? Ich kann nur erinnern — mehr kann ich nicht! Steine bewegen, Thiere zu Menschen machen — wollt ihr das von mir? Ach, wenn ihr noch Steine und Thiere seid, so sucht euch erst euren Orpheus!

Die fröhliche Wissenschaft.

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Arquitectura de los cognoscentes

12 septiembre, 2016

Un día, y probablemente pronto, será preciso entender qué es lo que, ante todo, les falta a nuestras grandes ciudades: lugares tranquilos, amplios y extensos donde meditar, lugares con largos y espaciosos corredores para el mal tiempo o para el tiempo demasiado soleado, adonde no llegue el estrépito de los vehículos ni el de los pregoneros y donde una etiqueta más sutil hasta prohibiría al sacerdote orar en voz alta: edificios y construcciones que en su conjunto expresen la sublimidad de la reflexión y del retiro. Han pasado los tiempos en los que la Iglesia monopolizaba la meditación y la vita contemplativa debía ser, ante todo, vita religiosa: y todo cuanto ha construido la Iglesia expresa este pensamiento. Yo no veo que puedan bastarnos sus construcciones, aunque se las sustraiga a su finalidad eclesiástica; estas construcciones hablan un lenguaje demasiado patético e intimidado, en cuanto moradas de Dios y lugares pomposos de un comercio supramundano, como para que los ateos podamos pensar allí nuestros pensamientos. Queremos tenernos traducidos en piedra y planta, pasearnos por nosotros mismos, cuando deambulamos por esas salas y jardines.

F. Nietzsche: La gaya ciencia, 1887.

Architektur der Erkennenden. — Es bedarf einmal und wahrscheinlich bald einmal der Einsicht, was vor Allem unseren grossen Städten fehlt: stille und weite, weitgedehnte Orte zum Nachdenken, Orte mit hochräumigen langen Hallengängen für schlechtes oder allzu sonniges Wetter, wohin kein Geräusch der Wagen und der Ausrufer dringt und wo ein feinerer Anstand selbst dem Priester das laute Beten untersagen würde: Bauwerke und Anlagen, welche als Ganzes die Erhabenheit des Sich-Besinnens und Bei-Seitegehens ausdrücken. Die Zeit ist vorbei, wo die Kirche das Monopol des Nachdenkens besass, wo die vita contemplativa immer zuerst vita religiosa sein musste: und Alles, was die Kirche gebaut hat, drückt diesen Gedanken aus. Ich wüsste nicht, wie wir uns mit ihren Bauwerken, selbst wenn sie ihrer kirchlichen Bestimmung entkleidet würden, genügen lassen könnten; diese Bauwerke reden eine viel zu pathetische und befangene Sprache, als Häuser Gottes und Prunkstätten eines überweltlichen Verkehrs, als dass wir Gottlosen hier unsere Gedanken denken könnten. Wir wollen uns in Stein und Pflanze übersetzt haben, wir wollen in uns spazieren gehen, wenn wir in diesen Hallen und Gärten wandeln.

Die fröhliche Wissenschaft.


Flamme bin ich sicherlich

8 junio, 2013

Evert Lundquist - La vela

Ja! Ich weiß, woher ich stamme!/Ungesättigt gleich der Flamme/Glühe und verzehr’ ich mich./Licht wird alles, was ich fasse,/Kohle alles, was ich lasse:/Flamme bin ich sicherlich.

(¡Sí, ya sé de dónde vengo! Como llama insaciable ardo y me consumo. Todo lo que toco se vuelve luz; carbón, todo lo que dejo: seguramente soy un llama.)

Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia, Prólogo en versos alemanes, 62: “Ecce hommo”.