Tu chiami una vita

23 agosto, 2017

Fatica d’amore, tristezza,
tu chiami una vita
che dentro, profonda, ha nomi
di cieli e giardini.

E fosse mia carne
che il dono di male trasforma.

Salvatore Quasimodo, Ed è subito sera, 1942.

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Y yo pedí

26 diciembre, 2016

(…)
No sé si la bebida
sola nos exaltó, puede que el aire,
la suavidad de la naturaleza
que hacía más lejanas nuestras voces,
menos reales, cuando rompimos a cantar.
Fue entonces ese instante de la noche
que se confunde casi con la vida.
Alguien bajó a besar los labios de la estatua
blanca, dentro del mar, mientras que vacilábamos
contra la madrugada. Y yo pedí,
grité que por favor que no volviéramos
nunca, nunca jamás a casa.

Por supuesto, volvimos.
Es invierno otra vez, y mis ideas
sobre cualquier posible paraíso
me parece que están bastante claras
mientras escribo este poema
pero
para qué no admitir que fui feliz,
que a menudo me acuerdo?

(…)

“Conversaciones poéticas”, Jaime Gil de Biedma.


Poéticas, etc #1: Vino, primero, pura

2 octubre, 2016

Vino, primero, pura,
vestida de inocencia.
Y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes.
Y la fui odiando, sin saberlo.

Llegó a ser una reina,
fastuosa de tesoros…
¡Qué iracundia de yel y sin sentido!

…Mas se fue desnudando.
Y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica,
y apareció desnuda toda…
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Juan Ramón Jiménez, Eternidades, 1917.


Aire, agua, nada

24 abril, 2016

Los suspiros son aire y van al aire,
las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando un amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

Este poemilla, grabado en mi memoria de pequeña de manera casi involuntaria, está entre los que ya un poco más tarde consideré perteneciente al lado cursi y fácil de Bécquer. Sin embargo, últimamente me ha venido a la mente -disueltos los sonidos e imágenes en la demoledora pregunta que plantea-, porque he pensado en la desintegración absoluta del amor romántico cuando se acaba una relación: se trata realmente de uno de los sumideros más vertiginosos y eficientes que conozco.


The sword of time will pierce your skin #4 (Non se engañe nadi, no)

16 abril, 2016

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s’es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.

Jorge Manrique, Coplas.


Jaime Gil de Biedma – Arte poética

28 febrero, 2016

A Vicente Aleixandre

La nostalgia del sol en los terrados,
en el muro color paloma de cemento
—sin embargo tan vívido— y el frío
repentino que casi sobrecoge.

La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.

Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.

Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades —o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común

cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.

Las personas del verbo, 1982


Charles Baudelaire – “L’Albatros”, 1857

10 febrero, 2016

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

À peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid!
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait!

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

(A veces, para distraerse, los marineros dan
Caza a los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío surcando los amargos abismos.

Apenas depositados sobre las tablas,
Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
Abaten penosamente sus grandes alas blancas
Semejantes a remos que arrastran a ambos lados.

Este viajero alado, ¡qué inútil y qué débil!
Él, antes tan bello, ¡qué grotesco y qué feo!
¡Uno le hace daño en el pico con una pipa,
Otro imita cojeando al lisiado con alas!

El Poeta se parece al señor de las nubes,
Que habita la tormenta y se ríe del arquero.
Exiliado en el suelo, en medio del griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.)