Jaime Gil de Biedma – Arte poética

28 febrero, 2016

A Vicente Aleixandre

La nostalgia del sol en los terrados,
en el muro color paloma de cemento
—sin embargo tan vívido— y el frío
repentino que casi sobrecoge.

La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.

Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.

Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades —o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común

cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.

Las personas del verbo, 1982

Anuncios

Charles Baudelaire – “L’Albatros”, 1857

10 febrero, 2016

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

À peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid!
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait!

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

(A veces, para distraerse, los marineros dan
Caza a los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío surcando los amargos abismos.

Apenas depositados sobre las tablas,
Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
Abaten penosamente sus grandes alas blancas
Semejantes a remos que arrastran a ambos lados.

Este viajero alado, ¡qué inútil y qué débil!
Él, antes tan bello, ¡qué grotesco y qué feo!
¡Uno le hace daño en el pico con una pipa,
Otro imita cojeando al lisiado con alas!

El Poeta se parece al señor de las nubes,
Que habita la tormenta y se ríe del arquero.
Exiliado en el suelo, en medio del griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.)


El albatros

7 febrero, 2016

En la cubierta de un barco, entre los versos alejandrinos de un soneto de Les Fleurs du mal (1857), Baudelaire forja una metáfora sobre el artista. El albatros es un ave marina de grandes alas que planea sobre las vastas llanuras azules. Su excelencia es el vuelo oceánico, pero este soberano de los cielos tiene una debilidad: su querencia por lo humano lo lleva a descender para acercarse a los barcos y acompañarlos en su travesía, por lo que a menudo acaba atrapado sobre la cubierta.

El albatros baudelairiano yace sobre las tablas del barco, capturado por la tripulación para su diversión, objeto de burla e incapacitado por el peso de sus grandes alas húmedas para emprender nuevamente el vuelo.

albatros

Baudelaire participa de la visión romántica del artista como una criatura especial, tocada por el genio, representado por las grandes alas que le permiten al ave surcar su hábitat celeste, pero que a su vez devienen marca ridícula e inútil cuando desciende a ras de suelo. Su necesidad de vivir en sociedad lo degrada, lo despoja de su don y lo convierte en espectáculo patético. Tal vez se sintiera así el poeta ante el gran escándalo que ocasionó la publicación de su poemario y durante el proceso judicial por ultraje a la moral pública que acabó por condenarlo.

Hoy casi todas las especies de albatros están en peligro de extinción. Estos días me ha rondado la imagen del artista-albatros, “rey del azul” que sobrevive planeando sobre el océano, desnutrido, pero incapaz de sentir hambre por haber ingerido demasiado plástico.


“You could be seduced to think that art could redeem the world. It cannot.”

21 noviembre, 2015

Anselm Kiefer_Oh Halme, ihr Halme, oh Halme der Nacht_2012

“Oh Halme, ihr Halme, oh Halme der Nacht”

Anselm Kiefer


Dein goldenes Haar Margarete / dein aschenes Haar Sulamith (Anselm Kiefer nach Paul Celan)

30 octubre, 2015

anselm-kiefer-margarete-1981

Margarete

anselm-kiefer-sulamith-1981

Sulamith


Philippe Jaccottet – Cahier de verdure, 1990

12 octubre, 2015

Je pense quelquefois que si j’écris encore, c’est, ou ce devrait être avant tout pour rassembler les fragments, plus ou moins lumineux et probants, d’une joie dont on serait tenté de croire qu’elle a explosé un jour, il y a longtemps, comme une étoile interiéure, et répandu sa poussière en nous. Qu’un peu de cette poussière s’allume dans un regard, c’est sans doute ce qui nous trouble, nous enchante ou nous égare le plus; mais c’est, tout bien réfléchi, moins étrange que de surprendre son éclat, ou le reflet de cet éclat fragmenté, dans la nature.

(Pienso a veces que si sigo escribiendo es o debería ser ante todo para reunir los fragmentos, más o menos luminosos y convincentes, de una alegría que, estaríamos tentados de creer, estalló un día, hace ya tiempo, como una estrella interior, derramando su polvo entre nosotros. Que un poco de este polvo se encienda en una mirada es, sin duda, lo que más nos perturba, nos encanta o nos desorienta; pero esto, si lo pensamos bien, es menos extraño que sorprender su resplandor, o el reflejo de ese resplandor fragmentado, en la naturaleza.)

P. Jaccottet, Cuaderno de verdor, 2005

Trad. Rafael-José Díaz


Teoría poética #1 (Baudelaire)

19 mayo, 2015

Quel est celui de nous qui n’a pas, dans ses jours d’ambition, rêvé le miracle d’une prose poétique, musicale sans rhythme et sans rime, assez souple et assez heurtée pour s’adapter aux mouvements lyriques de l’âme, aux ondulations de la rêverie, aux soubresauts de la conscience ?

(¿Quién de nosostros no ha soñado, en sus días de ambición, con el milagro de una prosa poética, musical, sin ritmo y sin rima, lo suficientemente flexible y dura como para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del ensueño y a los sobresaltos de la conciencia?)

Petits Poëmes en Prose, “À Arsène Houssaye”, 1862.