Sebald sobre Pisanello

26 septiembre, 2017

Die Bilder Pisanellos haben in mir vor Jahren schon den Wunsch erweckt, alles aufgeben zu können außer dem Schauen. Nicht allein die für die damalige Zeit ungeheuer hoch entwickelte Realismuskunst Pisanellos ist es, die mich anzieht, sondern die Art, wie es ihm gelingt, diese Kunst in einer mit der realistischen Malweise eigentlich unvereinbaren Fläche aufgehen zu lassen, in der allem, den Hauptdarstellern und den Komparsen, den Vögeln am Himmel, dem grün bewegten Wald und jedem einzelnen Blatt dieselbe, durch nichts geschmälerte Daseinsberechtigung zugesprochen wird.

W. G. Sebald, Schwindel. Gefühle, 1990.

(Hace ya muchos años que la pintura de Pisanello me infundió el deseo de poder abandonarlo todo excepto el sentido de la vista. Lo que me atrajo de Pisanello no fue solo el realismo de su arte, increíblemente desarrollado para su tiempo, sino la manera en la que consiguió hacerlo brotar en una superficie en la que, incompatiblemente con el modo realista de pintar, le concedía a cada rasgo, a las figuras principales o secundarias, a los pájaros en el cielo, al agitado bosque verde y a cada una de sus hojas, el mismo derecho a existir sin disminución alguna.)

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Días pensando en este poema de Sebald, con su conato de traducción reposando en la estepa del documento Sin título 1 mirándome todo el rato desde el fondo de mi portátil

4 noviembre, 2015

Schwer zu verstehen
ist nämlich die Landschaft,
wenn du im D-Zug von dahin
nach dorthin vorbeifährst,
während sie stumm
dein Verschwinden betrachtet.

(Ausgewählte Gedichte, 1964-2001)

Difícil de entender
resulta así el paisaje,
cuando en un tren rápido
por delante de él pasas
de un lugar a otro,
mientras él contempla mudo
tu desaparición.

(Trad. caminosdispersos)


Vértigo, 1990

8 febrero, 2015

Por supuesto que Beyle no lo habrá visto así cuando se hallaba en este punto, pues la realidad, como sabemos, siempre es diferente a todo.

W. G. Sebald


W. G. Sebald

20 noviembre, 2014

W. G. Sebald

Finalmente, en otoño de 1987, el país fue atravesado por una tormenta como aquí nadie había vivido jamás y a la que, según estimaciones oficiales, rindieron sacrificio más de catorce millones de árboles adultos, por no hablar del bosque bajo. Fue la noche del 16 al 17 de octubre. Sin previo aviso vino la tormenta desde el golfo de Vizcaya ascendiendo por la costa occidental francesa, cruzó el canal de la Mancha y, pasando por las regiones surorientales de las islas, se dirigió hacia el mar del Norte.

W. G. Sebald: Los anillos de Saturno, 1995.


Sebald on the road

15 octubre, 2014

So I flew once more to New York and drove northwest along Highway 17 the same day, in a hired car, past various sprawling townships which, though some of their names were familiar, all seemed to be in the middle of nowhere. Monroe, Monticello, Middletown, Wurtsboro, Wawarsing, Colchester and Cadosia, Deposit, Delhi, Neversink and Niniveh – I felt as if I and the car I sat in were being guided by remote control through an outsize toyland where the place names had been picked at random by some invisible giant child, from the ruins of another world long since abandoned.

W. G. Sebald: The Emigrants (Trad. M. Hulse), 1992.


Narrar #6 (la perspectiva histórica)

21 marzo, 2014

Así que esto, se piensa caminando lentamente en círculo, es el arte de la representación de la Historia. Se basa en una falsificación de la perspectiva. Nosotros, los supervivientes, lo vemos todo desde arriba, vemos todo al mismo tiempo, y sin embargo no sabemos cómo fue. Alrededor se extiende el campo desierto, en el que una vez  perecieron cincuenta mil soldados y diez mil caballos en el transcurso de unas pocas horas. En la noche tras la batalla se habrán podido oír, en este mismo lugar, estertores y gemidos polífonos. Ahora aquí no hay nada más que tierra marrón.

Conmemoración 195 aniversario batalla de Waterloo

¿Qué habrán hecho en su día con todos los cuerpos y con todos los restos mortales? ¿Están enterrados bajo el cono del monumento? ¿Nos encontramos sobre una montaña de muertos? ¿Acaso nuestro observatorio, en definitiva, no es más que esto? ¿Se obtiene desde un lugar semejante la tantas veces citada perspectiva histórica?

W.G. Sebald, Los anillos de Saturno, 1995.


Doch in Wahrheit wissen wir nichts von den Gefühlen des Herings

14 marzo, 2014

Los anillos de Saturno Bacalao

“Y sin embargo, en realidad nada sabemos de las sensaciones del arenque.”

W.G. Sebald, Los anillos de Saturno.

Los anillos de saturno A morning catch of herring Lowestoft

Aprovechando la engañosa senda del red herring, Sebald ilustra su magnética disertación sobre el arenque con la imagen de un bacalao. “Mira bien”, parece estar diciéndole al lector cuando describe la fisonomía de un pez mientras le muestra otro de rasgos diferentes. Dos páginas más adelante nos presenta una imagen de los cadáveres apilados en el bosque a las afueras de Bergen Belsen tras la liberación de los nazis, a la que sigue una noticia ficticia sobre el Major George Wyndham Le Strange, un individuo inexistente que pertenecía al 63rd Anti-Tank Regiment que el 14 de abril de 1945 liberó dicho campo de concentración.

Los anillos de Saturno cadaveres en el bosque de Bergen Belsen

Al final de ese mismo capítulo, Sebald arroja luz sobre sus oscuros y lúdicos procedimientos haciendo alusión a este fragmento del relato de Borges “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”:

Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal.

Con frecuencia tengo la impresión de que Sebald escribió de la única manera posible para un alemán expatriado obsesionado con las múltiples formas de la destrucción humana.

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