Y yo pedí

26 diciembre, 2016

(…)
No sé si la bebida
sola nos exaltó, puede que el aire,
la suavidad de la naturaleza
que hacía más lejanas nuestras voces,
menos reales, cuando rompimos a cantar.
Fue entonces ese instante de la noche
que se confunde casi con la vida.
Alguien bajó a besar los labios de la estatua
blanca, dentro del mar, mientras que vacilábamos
contra la madrugada. Y yo pedí,
grité que por favor que no volviéramos
nunca, nunca jamás a casa.

Por supuesto, volvimos.
Es invierno otra vez, y mis ideas
sobre cualquier posible paraíso
me parece que están bastante claras
mientras escribo este poema
pero
para qué no admitir que fui feliz,
que a menudo me acuerdo?

(…)

“Conversaciones poéticas”, Jaime Gil de Biedma.


Playa (figuración / abstracción)

11 diciembre, 2016

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Las ideas fijas

8 diciembre, 2016

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Si aún sois piedras

2 diciembre, 2016

Interrupción Aquí hay esperanzas; pero ¿qué veréis y oiréis de ellas si no habéis experimentado en vuestra propia alma brillo y ardor y auroras? ¡Yo solo puedo recordar, no puedo hacer más! ¿Mover las piedras, convertir a los animales en hombres: es eso lo que queréis de mí? ¡Ay, si aún sois piedras y animales, buscad primero a vuestro Orfeo!

F. Nietzsche: La gaya ciencia, 1887.

Zwischenrede. — Hier sind Hoffnungen; was werdet ihr aber von ihnen sehen und hören, wenn ihr nicht in euren eigenen Seelen Glanz und Gluth und Morgenröthen erlebt habt? Ich kann nur erinnern — mehr kann ich nicht! Steine bewegen, Thiere zu Menschen machen — wollt ihr das von mir? Ach, wenn ihr noch Steine und Thiere seid, so sucht euch erst euren Orpheus!

Die fröhliche Wissenschaft.


Morfina (Oda)

26 noviembre, 2016

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Nos contó en la orilla del mar, mientras la tarde de agosto se desperezaba ante la sorda respiración del Atlántico, que durante su convalecencia en el hospital le habían dado morfina. Explicó que bajo los efectos de una dosis generosa no solo desaparecía el dolor, sino que las formas y los movimientos a su alrededor se volvían bellos y perfectos, que todo estaba en orden y todo tenía sentido y que, mirando hacia dentro, su propio ser le procuraba un placer intenso y su narrativa vital adquiría el brillo de aquellos episodios de la infancia y la juventud.

(Y el retorno a lo gris).

Me pregunté por qué clase de mezquindad funcional no podemos sentirnos así por defecto, por qué no podía yo en esa playa bajo ese sol con ese cuerpo en ese mismo instante aproximarme a ese estado, si en verdad todo estaba bien.

Esta reflexión playera marcó el final del verano. Abracé la vorágine de septiembre en pie de guerra contra la indiferencia, el entumecimiento, la erosión, el desgaste, la opacidad, el olvido, la bruma.


Ser mayor, ser memoria

22 noviembre, 2016

…aquellas vecinas deslenguadas y con rulos en la cabeza, enfermas de irrealidad y de rojos sabañones, trajinando baldes de agua en la fuente agobiada de avispas y habladurías; aquel certamen de infamias contra su madre una tarde de invierno que él sintió cómo se rompía bruscamente una burbaja de luz en su cerebro y se dijo: ya soy mayor, ya soy memoria y a partir de hoy no podréis conmigo, brujas.

Juan Marsé, Si te dicen que caí, 1973.


Tragaluz #22 (La manzana, 1998)

26 octubre, 2016

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